Facturar 1.000 millones y aun así empeorar: la trampa económica del Barça

Facturar 1.000 millones y aun así empeorar: la trampa económica del Barça

El Barcelona presume de un hito histórico: superar los 1.000 millones de euros de ingresos ordinarios sin recurrir a palancas. Suena a titular triunfal. Pero rascar un poco bajo esa cifra revela una realidad bastante menos favorable para las cuentas azulgranas.

Para empezar, esos 1.000 millones quedan por debajo de los 1.075 que el propio club había presupuestado. Es decir, ni siquiera se cumplió el objetivo interno. Y ahí no acaba el problema: según explica el periodista Víctor Malo, de Culemanía, el Barça puede cerrar el ejercicio con un resultado ordinario positivo y, al mismo tiempo, terminar el año en números rojos globales. La clave está en los costes financieros del Espai Barça y los intereses derivados de la financiación de las obras, que erosionan cualquier alegría comercial.

Aquí es donde entra la advertencia más seria de Malo: la UEFA vigila de cerca el patrimonio neto del club, que sigue siendo negativo. En 2025, el organismo europeo y el Barcelona ya cerraron un acuerdo económico que fija una sanción máxima de 60 millones de euros. De esa cifra, 15 millones son incondicionales y ya deben pagarse sí o sí. Los 45 restantes dependen de si el club cumple ciertos objetivos financieros marcados por la propia UEFA.

El documento oficial detalla dos posibles multas adicionales de 22,5 millones cada una: una ligada al objetivo fijado para 2025 y otra al resultado final del acuerdo. Si ambas se activan, el total ascendería a los 60 millones ya mencionados. No es, conviene aclararlo, una sanción nueva anunciada ahora, sino el riesgo latente de que se ejecute la parte condicionada de un castigo que ya estaba pactado desde antes.

Lo interesante —y preocupante para la afición culé— es que el destino de esos 45 millones depende directamente de cómo evolucione el patrimonio del club en los próximos balances. Si el Barcelona no logra revertir su patrimonio neto negativo, la sanción se activa. Y aquí está la paradoja: el club puede seguir batiendo récords de ingresos comerciales, patrocinios y explotación del Spotify Camp Nou, y aun así entrar en la zona de riesgo con la UEFA si el balance global sigue deteriorándose.

Malo lo resume con una frase que debería preocupar más de lo que se está comentando: facturar más de 1.000 millones no garantiza que el Barcelona haya resuelto sus problemas estructurales. Las cuentas definitivas se conocerán cuando se presenten a los socios, y ahí se verá si el club logra maquillar el resultado global o si, efectivamente, camina hacia una nueva multa de la UEFA.

La pregunta que queda flotando es simple: ¿de qué sirve crecer en ingresos si los costes financieros crecen todavía más rápido?

Related posts