
Fabio Capello no se anda con rodeos. Desde Monza, donde sigue el Gran Premio de Italia de Fórmula 1, el exentrenador del Real Madrid atendió a Sky Sport Italia y lanzó una lectura que contradice el relato más repetido tras la derrota blanca ante el Betis: no fue el penalti fallado por Mbappé lo que hundió al equipo, sino todo lo que pasó antes.
Preguntado directamente por esa jugada, Capello fue tajante: el Real Madrid ya había regalado el partido fallando lo imposible mucho antes de que Mbappé se colocara ante el punto de penalti. Para el italiano, cargar toda la responsabilidad sobre el francés es simplificar en exceso lo que realmente ocurrió sobre el césped.
Y tiene sentido revisar los datos del partido para entender su argumento. El equipo de Mourinho no fue un conjunto que se quedara sin ideas ni sin llegada. Todo lo contrario: generó ocasiones de sobra para haber resuelto el encuentro antes de que un solo penalti pudiera decidir algo. El problema no fue de creación, fue de definición. Cuando un equipo perdona tanto en el área rival, tarde o temprano paga el precio, y el Bernabéu lo comprobó de la peor manera.
Esta lectura colectiva desmonta la narrativa fácil de señalar a un solo culpable. Mbappé falló, sí, y en un momento crítico. Pero el francés no fue el único que desperdició opciones claras. Fue un fallo compartido, un problema de puntería que atravesó a varias líneas del equipo, no un accidente aislado de una estrella bajo presión.
Capello no se quedó solo en el análisis del pasado. También puso el foco en lo que viene: el estreno del Madrid en la Champions League ante el Inter de Milán, el próximo martes 8 de septiembre a las 21:00 horas en el Bernabéu. Para el italiano, ese es el partido que de verdad hay que observar con atención.
Y aquí está la clave de su razonamiento: ese duelo europeo funcionará como un termómetro real. Si el Madrid vuelve a mostrar la misma falta de acierto en los metros finales, entonces el problema no habrá sido un accidente puntual contra el Betis, sino una tendencia que Mourinho tendrá que resolver con urgencia. El calendario, además, no perdona: apenas unos días separan la Liga de la Champions, y no hay margen para lamentos prolongados.
La conclusión de Capello deja una pregunta abierta más que una sentencia cerrada. El Madrid tuvo argumentos de sobra para ganar en Sevilla y no los aprovechó. Ahora, frente al Inter, se sabrá si aquello fue una anomalía puntual o el síntoma de algo más profundo que Mourinho necesita corregir antes de que la temporada se complique.





