
La derrota del Real Madrid ante el Betis (1-0) deja una lectura incómoda para Vinicius Junior. No fue el resultado lo único que preocupó en La Cartuja: el brasileño volvió a mostrar un nivel alejado de lo que se espera de él, justo cuando José Mourinho ha dejado claro que en su Real Madrid nadie tiene el sitio garantizado.
Durante buena parte del encuentro, Héctor Bellerín se encargó de apagar por completo a Vinicius. El lateral del Betis controló su banda con solvencia y limitó al extremo a esporádicas apariciones, incapaz de generar peligro por sí mismo ante la portería de Álvaro Valles. Solo en los tramos finales, cuando el partido se abrió, Vinicius participó en las dos jugadas más claras del Madrid: el pase previo a la chilena anulada de Carlos Espí y la acción del minuto 93 que acabó en el penalti fallado por Mbappé.
Dos intervenciones puntuales no bastan para tapar un problema de fondo. El Betis demostró que neutralizando a Vinicius se puede frenar buena parte del ataque blanco, y eso enciende todas las alarmas en un equipo que ya no premia el nombre, sino el rendimiento.
Mourinho ha instaurado desde su llegada un modelo sin intocables, y aunque Vinicius sigue siendo indiscutible sobre el papel, su actualidad futbolística no acompaña. Está siendo, de largo, una de las mayores decepciones de este arranque de temporada merengue, algo que contrasta con las expectativas tras su reciente renovación.
El técnico portugués cuenta además con recambios que hacen menos imprescindible al brasileño. Arda Güler volvió a mostrar calidad con el balón en los pies, y Carlos Espí estuvo a punto de anotar nada más entrar al terreno de juego. Ambos ofrecen variantes que Mourinho puede activar cuando la dupla Vinicius-Mbappé no logra desequilibrar.
El problema, eso sí, no es exclusivamente individual. El Real Madrid generó ocasiones para ganar en La Cartuja pero no las materializó, perdiendo así su pleno de victorias tras sumar nueve puntos en las tres primeras jornadas. Mbappé asumió gran parte del peso ofensivo y terminó fallando incluso el penalti del descuento, lo que evidencia que el equipo necesita más aportación de sus otros atacantes.
Ahí es donde la exigencia recae de nuevo sobre Vinicius. Perder la titularidad automática podría, paradójicamente, beneficiar al propio Madrid: daría a Mourinho más margen para variar asociaciones ofensivas, adelantar a Güler o reservar al brasileño para momentos con más espacios.
No hay decisión tomada ni salida de los planes del técnico. Pero el mensaje es claro: el mismo criterio de meritocracia que aplica al resto del vestuario también alcanza a Vinicius. Su próxima prueba llega ante el Rayo Vallecano el próximo fin de semana, un partido que puede determinar si recupera su lugar indiscutido o si Mourinho decide, por primera vez, dosificarlo.





