
Hay una fecha que empieza a pesar sobre el futuro de Brahim Díaz: el 1 de enero de 2027. A partir de ese día, si el Real Madrid no ha resuelto su renovación, el marroquí quedará habilitado para negociar libremente con cualquier club europeo. Y en Italia ya lo saben.
Según reveló el periodista Ekrem Konur, tres pesos pesados de la Serie A —AC Milan, Juventus de Turín y AS Roma— siguen de cerca la situación contractual del extremo, cuyo vínculo con el conjunto blanco vence en junio de 2027 sin que exista, hasta ahora, ningún acuerdo de ampliación sobre la mesa.
El caso más llamativo es el del Milan. No se trata de un interés cualquiera: los rossoneri quieren repatriar a un futbolista que ya conocen de memoria. Brahim jugó cedido en San Siro entre 2020 y 2023, disputando 124 partidos oficiales con la camiseta rossonera. Ahora, la directiva italiana ve en el vencimiento contractual la oportunidad perfecta para recuperarlo sin pagar un euro de traspaso, algo que hace unos años hubiera sido impensable.
Lo curioso es que la Juventus y la Roma no se han quedado atrás. Ambos clubes ya mantienen contactos informales con el entorno del jugador para tantear su ficha salarial, atraídos por un perfil que pueden encajar tanto de mediapunta como de extremo por cualquier banda. Es decir: no hay un solo pretendiente esperando en la sombra, hay tres, y los tres compiten en paralelo por el mismo objetivo.
Mientras tanto, el propio futbolista no ha tomado ninguna decisión. Y el Real Madrid, ocupado en el estreno de Champions ante el Inter de Milán tras la derrota 2-1 frente al Betis el pasado 4 de septiembre, todavía no ha resuelto el asunto puertas adentro.
Aquí está la clave que puede definirlo todo: el mercado italiano no puede moverse hasta que se cumpla el plazo FIFA. Si para el 1 de enero de 2027 no hay renovación firmada, cualquiera de los tres clubes podrá presentar un precontrato oficial. Y ese momento se acerca más rápido de lo que el Madrid parece asumir.
Los representantes de Brahim se reunirán con la secretaría técnica madridista durante el parón de octubre. Es, probablemente, la última ventana real para evitar que la operación se complique. Porque si diciembre llega sin acuerdo, el Bernabéu podría perder a un jugador formado en casa sin recibir ni un euro a cambio, justo cuando tres clubes italianos ya tienen la pluma lista para firmar.





