Ter Stegen pidió salir para sentirse importante otra vez: en el Ajax dura tres partidos como el más criticado

Ter Stegen pidió salir para sentirse importante otra vez: en el Ajax dura tres partidos como el más criticado

Ter Stegen no fue al Ajax de vacaciones. Fue para demostrar algo. Después de temporadas rotas por lesiones y una cesión al Girona que nunca despegó, el portero alemán aceptó salir del Barcelona con un objetivo claro: recuperar minutos, confianza y protagonismo. Míchel, el nuevo entrenador del Ajax, no dudó y lo puso de titular desde el primer día.

El arranque del equipo fue prometedor. Victoria ante el PEC Zwolle, un empate 2-2 contra el Heerenveen y una goleada por 0-4 frente al Telstar. Todo apuntaba a que el proyecto amsterdamés, con Ter Stegen bajo palos, iba encarrilado. Hasta que llegó la visita al PSV, el vigente campeón de Peter Bosz.

Ahí se torció todo. El Ajax dominó tramos del partido, pero perdonó en ambas porterías, y el PSV aprovechó cada error para llevarse el triunfo por 1-3. Tolu había puesto el 1-1 momentáneo, pero el equipo de Míchel no supo sostener el nivel y cayó en lo que fue, hasta ahora, el primer tropiezo serio de la nueva era en Ámsterdam.

Lo llamativo no fue solo el resultado. Fue que, en medio de la derrota, Ter Stegen se convirtió en uno de los jugadores más señalados por la afición y en redes sociales. No hay detalles públicos sobre errores puntuales, pero el runrún ya está instalado: el portero que llegó buscando redención empieza a generar las mismas dudas que quería dejar atrás en Barcelona.

Y ahí está el problema real para el Barça. Ter Stegen firmó hasta 2028. Su salida al Ajax es cesión, no adiós. Si el experimento holandés no funciona, el club catalán se quedará con un guardameta de contrato largo, ficha alta y ningún rol claro en el proyecto deportivo de Hansi Flick. Para más complicación, el alemán no está dispuesto a rebajarse el sueldo, algo que limita cualquier negociación futura, ya sea para una salida definitiva o para otra cesión.

Es pronto para sacar conclusiones drásticas. Apenas van tres jornadas de un proyecto que Míchel está construyendo con un plantel prácticamente nuevo, y es lógico que haya ajustes. Pero el margen de paciencia con Ter Stegen no es el mismo que con cualquier otro fichaje: viene de dos años irregulares, con lesiones que le costaron la titularidad indiscutible que tuvo durante casi una década, y esta cesión se planteó como su última gran oportunidad de reivindicarse antes de que el Barça tome una decisión definitiva sobre su futuro.

Si el patrón de este PSV-Ajax se repite, la conversación en Barcelona va a cambiar de tono rápido: de ‘esperemos a ver cómo rinde en el Ajax’ a ‘qué hacemos con un portero de 2028 que no encuentra sitio en ningún lado’. Ámsterdam tenía que ser la solución. De momento, es una pregunta más.

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