Riquelme esconde tres nombres que podrían cambiar las elecciones del Madrid: “Me han pedido que espere hasta el último día”

Riquelme esconde tres nombres que podrían cambiar las elecciones del Madrid:

Enrique Riquelme lleva días evitando las preguntas sobre su proyecto deportivo. Sonríe, esquiva, repite que “ya habrá tiempo”. Pero la madrugada del jueves, en El Larguero, Manu Carreño soltó lo que todos sospechaban: el candidato tiene atados a un entrenador y dos futbolistas desde antes incluso de presentar el aval. Y no los anuncia porque ellos mismos se lo han pedido. “Cuanto más tarde, mejor”, le dijeron.

La escena parece sacada de aquellas campañas de Florentino en el año 2000: promesas susurradas en despachos, compromisos verbales que no pueden hacerse públicos todavía, nombres que podrían cambiar el voto de miles de socios. Pero esta vez hay un matiz que lo complica todo: según Carreño, ninguno de los tres tiene contrato firmado. Solo palabra. Y en el fútbol, la palabra sin firma vale lo que dura una portada.

Riquelme sabe que no puede competir con el legado de Florentino Pérez, el presidente que convirtió al Madrid en una máquina de ganar Champions y en la institución más poderosa del fútbol mundial. Pero también sabe que dos años sin títulos duelen. Que el Bernabéu empieza a impacientarse. Que en el vestuario hay tensiones que no se ven desde fuera pero que todo el mundo comenta en privado. Y que un proyecto deportivo realmente atractivo puede arañar votos donde nadie espera.

El problema es que, según fuentes del entorno de la campaña, estos fichajes no son de los que te hacen levantarte del sofá. “No es Messi”, dejó claro Carreño, bajando las expectativas de golpe. Javier Herráez, también en la SER, fue más lejos: “Puede pasar de un 80-20 a un 70-30, pero no mucho más”. Es decir, Riquelme podría recortar distancia, pero no darle la vuelta al resultado.

Entonces, ¿por qué tanto secretismo? ¿Por qué esperar hasta la última semana de campaña si los nombres no van a cambiar el partido? Según mi información, hay dos motivos. El primero: los propios protagonistas no quieren aparecer en una foto junto a Riquelme si al final pierde. No quieren enemistarse con Florentino antes de tiempo. El segundo: Riquelme necesita mantener vivo el suspense hasta el último día. Es su única bala.

El entrenador, dicen desde dentro, es alguien conocido en Europa pero sin experiencia reciente en el Madrid. Los dos futbolistas tampoco son de los que generan portadas mundiales, aunque sí encajan en lo que el vestuario blanco necesita ahora mismo: juventud, hambre, y sobre todo, ganas de pelear por un sitio en un equipo que lleva demasiado tiempo funcionando con el piloto automático.

Pero nada está cerrado. Y eso es lo que realmente preocupa en el equipo de Riquelme. Porque una cosa es tener un compromiso verbal en enero y otra muy distinta es mantenerlo cuando Florentino empiece a mover sus hilos. El presidente lleva 25 años en esto. Sabe cómo se deshacen las promesas. Sabe cuándo apretar y cuándo soltar. Y sabe que un entrenador o un futbolista que duda es un entrenador o un futbolista que ya está perdido.

Lo que está claro es que Riquelme va a jugar su última carta en los días finales. Va a poner los tres nombres sobre la mesa y va a obligar a Florentino a reaccionar. Puede que no le alcance para ganar, pero al menos habrá plantado una duda en el Bernabéu: ¿y si este proyecto tiene más sentido que seguir confiando en un equipo que lleva dos años sin ganar nada importante?

El precedente existe. En el año 2000, Florentino fichó a Luis Figo y esa bomba le dio la presidencia. Ahora, con Mbappé, Vinicius y Bellingham ya en el vestuario, ¿qué nombre puede tener el mismo efecto? Según Carreño, ninguno de los que tiene Riquelme. Pero en el fútbol, como en las elecciones, nunca se sabe hasta que se cuentan los votos.

¿Puede un proyecto deportivo bien armado tumbar a Florentino, o el Madrid ya tiene todo lo que necesita?

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