
Hace apenas unos meses, el Barça pagó 1,5 millones fijos por Hamza Abdelkarim al Al Ahly. Hoy, con 18 años recién cumplidos, el club está dispuesto a protegerlo con una cláusula de rescisión de 150 millones. La diferencia entre esas dos cifras dice mucho sobre lo que ha pasado este verano.
El egipcio ha sido, sin discusión, el jugador más desequilibrante del Barça en toda la pretemporada. Máximo goleador del equipo en los partidos estivales, con un perfil de delantero centro puro que ya escasea en el fútbol moderno: potencia física, remate al primer toque y zurda afilada. No es el tipo de jugador que se fabrica en una academia en dos años. O lo tienes o no lo tienes.
El club lo sabe, y por eso actúa rápido. La cláusula actual de 15 millones es una invitación abierta para cualquier grande de Europa. Elevarla a 150 millones no es solo un trámite contractual: es un mensaje directo al mercado. Eso sí, la mejora salarial que acompañará a la renovación tampoco es casual — Abdelkarim firmó hasta 2029, pero su estatus en el vestuario ha cambiado, y el contrato tiene que reflejarlo.
Lo que hace especialmente interesante esta situación es el contexto ofensivo del equipo. Con Lewandowski y Ferran Torres fuera, el puesto de ‘9’ titular está técnicamente vacante. Flick necesita soluciones reales, no solo promesas para dentro de tres años. Y aquí entra la gran pregunta: ¿está el cuerpo técnico dispuesto a apostar por un chico de 18 años como alternativa real en LaLiga desde el primer día de competición?
La respuesta provisional es sí. El staff de Hansi Flick contempla incluir a Hamza en la convocatoria para el partido del domingo frente al Elche. No se habla de titularidad, sino de minutos desde el banquillo — pero en el fútbol, así es exactamente como empiezan las historias importantes.
Hay un detalle que no debería perderse de vista: el Barça pagó 5 millones adicionales condicionados a objetivos deportivos cuando cerró su compra. Si Hamza debuta en LaLiga y cumple ciertos hitos, parte de ese dinero empieza a moverse. Es decir, el club ya tiene incentivos económicos directos para darle protagonismo cuanto antes.
En un mercado donde los delanteros centros de nivel cuestan entre 60 y 100 millones, haber conseguido este perfil por menos de 7 millones en total podría ser uno de los grandes golpes del Barça en los últimos años. Si Hamza confirma lo que ha mostrado este verano, hablar de él en los próximos meses va a ser inevitable.





