
La derrota del Real Madrid ante el Betis, la primera con Mourinho en el banquillo, ha reabierto una herida que en el club blanco preferían mantener cerrada: la ausencia de un centrocampista capaz de dirigir el juego. Y ese debate, inevitablemente, ha vuelto a poner un nombre sobre la mesa: Rodri.
El español, hoy pieza fundamental del Barcelona, estuvo durante mucho tiempo en la agenda del Madrid. El perfil encajaba como un guante con lo que el equipo necesitaba entonces y, a la vista de lo ocurrido ante los verdiblancos, sigue necesitando ahora. Sin embargo, el fichaje nunca se cerró, y quien ha puesto voz a las sospechas de muchos ha sido Manolo Lama en El Partidazo de COPE.
Su frase no dejó lugar a interpretaciones: Rodri no juega en el Real Madrid porque Florentino no ha querido. Lama no habla de una operación frustrada por cuestiones de mercado, sino de una decisión que atribuye directamente al presidente madridista.
Lo que hace más llamativa esa lectura es el contraste económico. El periodista lo resumió sin rodeos: resulta difícil de explicar que se deje escapar a un futbolista de ese nivel por una diferencia de 4, 5 o 10 millones de euros, cuando el mismo club ha desembolsado 140 millones por Diomande o más de 60 por otro fichaje reciente cuyo nombre ni siquiera recordaba con precisión. Si el dinero no fue el obstáculo real, la pregunta que queda flotando es evidente: ¿qué fue entonces?
Ahí aparece la hipótesis más incómoda. Lama deslizó que la cercanía de Rodri con Enrique Riquelme, uno de los candidatos que se ha enfrentado a Florentino Pérez en procesos electorales del club, podría haber pesado en la decisión final. No lo afirmó como un hecho probado, pero sí remató la idea con una frase que deja poco margen de duda sobre cómo funciona el poder en el Bernabéu: cuando Florentino pone el ojo en un jugador, rara vez se le escapa. Que en este caso se le escapara, para el periodista, solo tiene una lectura razonable.
Más allá de las motivaciones, lo cierto es que el resultado deportivo ya es tangible. Rodri se convirtió en pilar del proyecto azulgrana, mientras el Madrid buscó alternativas en el mercado que, de momento, no han resuelto el vacío en la sala de máquinas. La derrota ante el Betis no hizo más que subrayar ese problema estructural que muchos venían señalando desde hace tiempo.
La pregunta que queda en el aire, la que nadie en Valdebebas quiere responder en voz alta, es cuánto habría cambiado la temporada del Real Madrid con Rodri repartiendo el juego desde el centro del campo. Por ahora, esa respuesta solo existe en el terreno de la especulación.





