Ganar hoy al Inter le vale al Madrid más que muchas taquillas de LaLiga juntas

Ganar hoy al Inter le vale al Madrid más que muchas taquillas de LaLiga juntas

El dinero también juega esta noche en el Santiago Bernabéu. Antes de que ruede el balón entre el Real Madrid y el Inter de Milán, la UEFA ya ha fijado el precio exacto de cada resultado: 2,1 millones de euros para el que gane, 700.000 euros para cada uno si hay empate. Una cifra que convierte el primer partido de la fase de grupos de esta Champions League en algo más que tres puntos.

Para Mourinho, el choque tiene una capa extra de sentimiento. El técnico luso triunfó en el banquillo interista y siempre ha reconocido un cariño especial por el club y su gente. Eso no le impide, sin embargo, querer que su Real Madrid se comporte como el equipo competitivo que él sabe que puede ser, consciente de que el Inter nunca regala nada.

Más allá del incentivo económico, lo que está en juego es la obsesión de siempre: la Champions League. El madridismo se ha acostumbrado a levantarla con una frecuencia que ningún otro club puede igualar, y esa costumbre se ha convertido casi en obligación. El resto de Europa mira al Real Madrid con un respeto que roza el miedo, porque incluso en sus versiones menos brillantes conserva la capacidad de golpear a cualquiera en el momento menos pensado.

Después de dos temporadas de cambios internos y de mentalidad, la plantilla se ve con opciones reales de pelear por la Copa de Europa. Saben que hay rivales mejor colocados ahora mismo, pero el vestuario parece motivado por el desafío. Kylian Mbappé es, quizá, el que más ha interiorizado ese mensaje: para el francés, ha llegado la hora de dejar huella con el escudo merengue.

Aquí conviene pararse un momento. Más allá del morbo de los 2,1 millones de euros por ganar, el partido de esta noche funciona como un termómetro real de hacia dónde va este equipo. No es solo el dinero de la UEFA lo que se pone a prueba, sino la capacidad del Madrid para demostrar que aquello que se dice en la pretemporada -competir por todo- no se queda en un titular de rueda de prensa. El Inter, además, no es un rival cualquiera para medir intenciones: es sólido, físico y no perdona errores atrás, justo lo que necesita este Real Madrid para saber en qué punto está realmente.

El balance final de la temporada llegará en junio, cuando se cuenten los títulos levantados. Si el casillero vuelve a quedar en blanco, el fracaso será mayúsculo para una plantilla construida para ganarlo prácticamente todo. Como mínimo, se espera que compita en los torneos nacionales, donde solo el Barcelona y el Atlético de Madrid suelen plantear pelea de verdad.

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