
El nuevo Santiago Bernabéu tiene todo lo necesario para volver a albergar una final de la Champions League. Capacidad, tecnología, prestigio. Todo menos una cosa: la voluntad del Real Madrid para pedirla.
Así lo ha contado Juanma Castaño en El Partidazo de COPE, revelando un motivo que suena más a superstición que a estrategia deportiva. Según el periodista, Florentino Pérez cree que ningún equipo anfitrión gana el título jugando la final en su propio campo. Por eso, pese a tener el escenario perfecto, el club no moverá ficha para traer la final a Madrid.
La cábala tiene su origen en 2010, la última vez que el Bernabéu albergó una final continental. Aquel 22 de mayo, el Inter de José Mourinho venció 2-0 al Bayern de Múnich con doblete de Diego Milito. El Madrid ni siquiera estaba en la final: había caído eliminado en octavos ante el Olympique de Lyon. Pero hubo un susto paralelo que, según Castaño, marcó a Florentino: el Barcelona estuvo a un paso de meterse en aquella final, cayendo ante el propio Inter en semifinales tras perder la ventaja lograda en Italia.
Si la sombra de un Barça campeón en el Bernabéu ya fue suficiente para inquietar al club, los dos precedentes posteriores terminaron de sellar la desconfianza. En 2002, el Real Madrid celebraba su centenario cuando perdió la final de Copa ante el Deportivo de La Coruña, en el recordado ‘centenariazo’. Once años más tarde, en 2013, el propio Bernabéu fue testigo de otra final perdida: el Atlético de Madrid remontó un gol inicial de Cristiano Ronaldo y se llevó el título por 2-1, en la prórroga, con gol decisivo de Miranda. Aquella derrota, además, aceleró la salida de Mourinho del banquillo blanco.
Dos finales jugadas en casa, dos títulos perdidos. Entendible que Florentino no quiera tentar a la suerte por tercera vez, aunque suene a superstición más que a gestión de club. Lo curioso es que ahora el guion se invierte: según Castaño, es el Barcelona quien pretende pedir que la próxima final de Champions se dispute en el Bernabéu, con un simbolismo evidente de ganar un título europeo en el estadio rival.
La petición, de confirmarse, dependería de la UEFA y de la propia colaboración del Real Madrid como propietario del estadio. Un escenario que pondría a Florentino ante una decisión incómoda: ceder su casa para que otro la corone campeón, algo que el propio club evita a toda costa cuando el candidato es el propio Madrid.
Mientras tanto, el Bernabéu sigue siendo un templo sin final propia a la vista. Y la cábala, de momento, sigue mandando más que cualquier argumento futbolístico.





