
Kylian Mbappé suma goles, mantiene la Bota de Oro y sigue siendo indiscutible en el once del Real Madrid. Sobre el papel, todo encaja. Sin embargo, Susana Guasch lanzó una lectura que contradice esa imagen de éxito: el francés no vive tranquilo dentro del vestuario blanco.
La periodista fue tajante al analizar las últimas declaraciones de Mbappé, quien antes del duelo ante el Inter de Milán aseguró sentir que este puede ser su año para el Balón de Oro. Según Guasch, hay algo que no cuadra en el discurso del delantero: acumula individualidades, pero el vacío de títulos colectivos le pesa más de lo que aparenta.
El comentario de Mbappé fue directo. Dijo haber hecho historia en la competición más importante del deporte, y añadió que en la calle la gente ya le habla de la posibilidad de ganar el Balón de Oro. También reconoció que en el campo siempre se siente el mejor. Frases que, lejos de sonar como una simple confianza natural, generaron ruido mediático.
Guasch no se guardó nada: considera que Mbappé sonó sobrado y arrogante en ese momento, sobre todo llegando apenas días después de la derrota ante el Betis. Pero matizó su crítica con un punto interesante: dar la cara tras una derrota, como hizo el francés, también es un gesto propio de un líder. No todo es negativo en su forma de exponerse públicamente.
Ahí está la clave del análisis: para la periodista, Mbappé vive encabronado. Tiene la Bota de Oro, pero siente que ese trofeo no le luce como debería si no llega acompañado de títulos con el Madrid. Es una lectura que humaniza al killer francés: los números no bastan cuando el objetivo real es ganar como equipo, no solo destacar individualmente.
Guasch también aprovechó para opinar sobre otro tema candente: las palabras de Mourinho sobre el arbitraje español, en relación con el polémico penalti fallado por Mbappé ante el Betis, no repetido pese a la clara invasión de área de Marc Bartra. La periodista respaldó al técnico portugués, señalando que el nivel arbitral en España lleva tiempo generando dudas justificadas.
Sobre el partido en sí, Guasch defendió el rendimiento del equipo pese a la derrota: el volumen de ocasiones generado ante el Betis debería haberse traducido en victoria. De haber estado más acertado, el resultado pudo parecerse al contundente triunfo del Barça sobre el Valencia.
Ahora, el Real Madrid tiene delante una nueva oportunidad frente al Inter de Milán para demostrar que la mala tarde ante el Betis fue solo eso, una mala tarde. Y Mbappé, con su Bota de Oro a cuestas, buscará que los títulos empiecen por fin a acompañar a los números.





